domingo, 22 de noviembre de 2015

Una mañana de Oktoberfest en Munich o la historia de un gironí desubicado:

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Cada vez soy más de otoño. El ser humano ha ideado múltiples y variables formas para amortiguar el fin del verano. En otoño salen muchos de los mejores discos del año – desde luego mejor que la música del verano -, las ciudades aprovechan al máximo los últimos días de cálida temperatura, la gastronomía se vuelve más consistente y los exámenes y entregas están aún lo suficientemente lejos. Cada rincón del globo goza el otoño de forma distinta, en Girona las fires, en Millwakee con Halloween y sus pumpkin beers y en Munich con el Oktoberfest.  
El Oktoberfest, esta fiesta que sin perder la esencia y la tradición ha pasado de ser una competición agrícola bávara a la macro fiesta de la cerveza mundial.

Pero, ¿qué se encuentra un pueblerino realmente en un Oktoberfest? 
Un Oktoberfest es, creo, la fiesta que empieza peor de las que he estado. Básicamente, a las 7 de la mañana te encuentras estrujado en medio de una cola inmensa con la esperanza de tener mesa a las 9h. Con un poco de suerte alguien te acercará cerveza caliente, que evidentemente te sabe a meado de burra. 
Una vez pasada la cola la situación mejora exponencialmente. Te sientas en una mesa, bueno, te sientan con otros extraños. En nuestro caso los extraños eran unos chinos-canadienses y unos alemanes de Nuremberg.  Al principio nos saludamos cortésmente y la conversación se reducía al círculo de confianza. Sabíamos que la cerveza haría el resto y la verdad es que al final del día nos despedimos de nuestros amigos asiáticos  con un beso suizo y con los alemanes nos abrazamos con camaradería mientras me sorprendí de lo rápido que aprendí la lengua de Goethe. Pero no avancemos hechos.
Entras, y el macro-montaje orquestra, banderas, cerveza y tradición ya te han cautivado.  A las nueve nos sirven la primera cerveza y pretzels. Un litro por barba. El ambiente aún dormido se va levantando rápidamente. Cada cinco minutos un bávaro se levanta en su mesa y se baja el litro de un sorbo, seguido de aplausos, abrazos y cánticos. Y tú recuerdas que tu madre te dijo “allí donde fueras, haz lo que vieras” y claro te intentas probar. No lo consigues. Pero son las 10 y ya casi te has terminado tu segunda cerveza. 
A las 10 y media sientes que el lederhosen te sienta bien. Te sientes bávaro. Y aunque los alemanes te miran como un catalán miraría a un alemán con barretina, eres feliz. Otto te mira con complicidad cuando brindas “Prost!” y te reafirmas “soy un bávaro más”.

Entonces empieza a sonar la orquestra, Ein Prosit Der, que va a ser tu himno durante que queda de velada. De nuevo sin saber cómo estás encima de la mesa bailando con Otto y te das cuenta de que toda la tienda está igual. Yo me pregunté ¿Cuándo se ha dado esta transición? Da igual, otra cerveza y a continuar que estoy muy arriba. Annetta te cuenta que es del Bayern y que Guardiola bla bla… y tu respondes que eres de Girona y que tu equipo casi sube a primera. No entiende nada. A ti te da igual, porque, de nuevo, estás muy arriba. 
Y te mantienes arriba, mucho tiempo y muy rápido. Quieres cervelas y bratwurst y te olvidas del pan con tomate, mientras te prometes que todos los años de tu vida irás al Oktoberfest de Munchen, mientras te enamoras un poco más del otoño.

 --> Two weeks - Grizzlie Bear 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

El fenomen Trump o l'empresari d'èxit en política


El procés, la crisi dels refugiats han eclipsat el fenomen Donald Trump. Però, no deixa d’estar allà. El populisme en les seves diferents formes d’expressió no ha deixat de manifestar-se pel món Occidental i ara arriba la versió americana. Evidentment el contingut respecte dels populismes amb els quals aquí estem familiaritzats és diferent, però la fórmula és la mateixa. Minimitzar el problema, oferir un culpable i una solució barata i crear un personatge (o projecte polític) al voltant d’una nova legitimitat.

El màrqueting de legitimitat i la sàlvia nova en el cas de Donald Trump és molt interessant. Fem una aproximació ràpida als màrquetings de legitimitat dels populistes de caràcter estatal. Al Sud d’Europa gran part dels populistes intenten mostrar-se com a out-siders legitimats principalment per l’activisme de carrer –Colaus, Cups, Tsipras. Per part de la dreta populista la majoria dels seus líders fa anys que estan full-time en política pel que el discurs de sàlvia nova és més complicat. No obstant això, hi ha una certa recerca de legitimitat basant-se en “mai he tocat poder . Exemples: França –Le Pen, Holanda –Geert Wilders- , Suècia - Jimmie Åkesson - i el Regne Unit – Nigel Farage. Finalment, hi ha un tipus que encarna Trump, el polític out-sider que el legitima la seva llarga carrera empresarial. A Europa no el veiem des de Silvio Berlusconi:
Globalment, el perfil d’empresari d’èxit en política no té per què ser necessàriament populista, tot i que té tendència a encarnar alguns seus vicis. Els tres exemples recents que tenim d’aquest perfil són Trump, Berlusconi i Palmer (d’Austràlia aquest últim). El discurs emprat sol tenir certs punts amb comú:
- No dependència econòmica, ni de discurs: “A diferència de la resta no estic a la política per fer diners
- Self-Made Man: “Jo sol he fet pujar un imperi, vull fer el mateix per aquest país
- Out-sider: “Sóc un ciutadà com vosaltres que em veig obligat a entrar en política per….”
Us sona, oi? Aquests missatges calen –de calar- de forma evident tot i la seva grisor. Per què? Com deia Delibes Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad ", i clar reconèixer l’altruisme en política al ciutadà mitjà sempre ens ha tirat. I doncs? El punt més perillós és la concepció de la política i de país amb què es basen - de forma més intuïtiva que expressa. Certament, un empresari pot aportar molt a les arenes parlamentàries. Ara, el maneig d’un partit, o és més, d’un país, és molt diferent del de gestionar una empresa. Igualment, un pot ser un genial empresari i un pèssim polític i viceversa; de la mateixa manera que el tiu que venia polseres al patí del cole, no tenia per què ser necessàriament el millor delegat.
Entendre la política com una simple activitat de gestió és un dels grans errors que ens han portat a la crisi institucional actual a Europa. La política requereix idees, de conèixer el ser humà, d’establir ponts, de persecució d’ideals i reconeixement de forces. En resum ideologia i reconeixement de poders fàctics. És a dir, rien à voir amb la millor gestió d’una empresa de sucs, ordinadors o llibres.
De la mateixa forma que la necessitat de tecnòcrates és necessària, no es pot concebre el joc democràtic amb només tecnòcrates. El país amb més polítics tecnòcrates és Xina- res a dir. L'estadístiques, els barems i les enquestes són importants, però la ideologia és determinant. I aquí hi ha una frase d’un escriptor americana que m’agrada molt i que mostra una de les amenaces que pot encarnar el perfil polític empresari “Com menys aporta un polític, més estima la bandera”. Doncs això, Let’s make America great again i Forza Italia

ánims!


Escoltant The Black Keys - Tighten Up

martes, 4 de agosto de 2015

Ignasi ¿por qué somos del Girona?

La noche del domingo volvía hacia mi piso, aún había luz natural y fumaba un pitillo con desgana con intención de dar dramatismo a la escena. Los tranvías pasaban con desdén por un lado y en el otro el lago, yo con una camiseta del Girona y los ginebrinos mirándome con aversión.

Cabreado y triste. Por un mísero minuto el Girona no estaba en primera división. Sabía que no encontraría el consuelo ni en la oficina, ni entre machos futboleros “¿El Girona, en serio? Va macho, ni te ralles.” Ellos nunca lo entenderán. Por que es cierto, el Girona tiene un estadio pequeño, una afición que casi nunca llena el estadio y ningún titulo.  Somos como Huffelpuff.

Entonces, ¿Por qué soy del Girona?

1º-El Girona estuvo ya en junio del 36 a punto de subir a primer división. Tenía toda la pinta que el mismo plantel subiría en la temporada 36/37, pero aparentemente a un General de las Islas Canarias no le hizo mucha gracia y bueno… guerra civil. Aquel Girona cayó en el ostracismo hasta la década de 2010. Los críticos dirán que la relación entre la Guerra Civil y el Girona no está demostrada. Bueno, yo no veo otro motivo por los cuales el Girona no haya estado nunca en Primera.

2º-El Municipal – me encanta pensar que es un estadio municipal- de Montilivi está haciendo una labor espectacular en pro de la conservación, uso y reinvención de los insultos en catalán. Montilivi se erige como un oasis en una Cataluña en la que creíamos que ya se habían instalado definitivamente los insultos españoles, cuando no la asimilación.  No negaré que también se oyen “fuera”, “h********a” y otras variables. No obstante, prometo haber oído insultos como “mal-parit”, “carallot” y “tros d’ase” que de la boca de un payés de Cassá suenan incluso ofensivos. Poesía en sus labios y lágrimas en mis ojos. Eso solo en el Municipal de Montilivi.

3º– Los patrocinadores del Girona. Pequeñas perlitas que conectan como pocas cosas el deporte de élite con el aficionado de a pié. Con todo el respeto por Qatar Airways, pero que el restaurante del lado de tu casa patrocine parte de la camiseta y que la tienda de neumáticos del lado del colegio patrocine los cambios es espectacular. Pneumàtics Perelló nos ha dado muchas alegrías. En el ciclismo los aficionados están en contacto casi físico con los deportistas, pero el Girona es el único equipo de élite capaz de citar tu carnicería favorita en medio del partido.

4º. Siempre hemos tenido jugadores que han sido dignos de mención y argumentos suficientes para fidelizarte al club. Mención especial a la “rata” Kiko Ratón, pura pirotécnia, héroe de la permanencia, proveniente del Iraklis griego, tan voluntarioso como desmañado. Comentar que Kiko Ratón llegó el mismo año a Girona que Cristiano al Madrid, cuando este era CR9. Evidentemente las comparativas no se hicieron esperar. Aún recuerdo con nostalgia aquel grupo de Facebook “¿CR9 o KR9?”. Debate aún vivo en Girona.

Por no mencionar la labor de cementerio de elefantes… bueno tampoco tan elefantes, pero Jurquera y Gerard se retiraron en el Girona.

5º. Girona mantiene aún la noble tradición de motear algunos de sus jugadores. Del equipo actual, “Calamar” Amagat, “Mathieu” Lejeune o Pere Pons “el de San Martí Vell”, ¿es o no es entrañable? Sin obviar a leyendas como “la bala del Estartit” Xumetre o el “Torito” Acuña. Considerando que ya había existido un “Toro” Acuña en la Liga española tenemos que reconocer que con este último no nos rompimos la cabeza.

Joaquín Sabina decía muy gráficamente a propósito de Podemos que le recordaba a cuando a alguien le gusta el culo, el cuerpo y la cara de una chica por separado, pero que no le gustaba el conjunto. A mi me pasa justo lo contrario con el Girona, me gustaría tener mejores jugadores, más afición y más títulos pero en conjunto cómo me gusta mi Girona. Un poco como decía Roosvelt sobre Somoza, “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Ai, Girona a ver si subís…

El canto de la sinceridad post-moderna

Traje verde Irlanda de sastre y camiseta negra de quinqui y “Ahora que..” de fondo, que suena como si fuera la primera vez. Esta es la entrada de Sabina en Fontajau y lo que yo necesitaba oír un miércoles vigilia de Jueves Santo.

El público de Sabina es tan singular como el propio ubetense. Poetas frustrados, revolucionarios de sofá, contables soñadores, canallas en potencia, mucha estética y poca ética. Y él, Sabina entra, saluda cual marqués, seguida de broma soez acompañada de mueca de niño triste que ha hecho una travesura. Sabina es risa de chiquillo con arrugas de golfo y les da lo que quieren.

¿Y qué quieren? No creo que esta gente vaya a escuchar una voz forjada en el submundo, ni el verso melódico y ordinario. La orquestización buena, muy bu
ena, pero creo que tampoco van a esto. Sabina tiene duende, un duende herrado con una sinceridad casi violenta. Desde esta sinceridad agresiva Sabina muestra en concierto lo que es él como ser humano. El putero, onanista, yonqui retirado, el Bukowski soft, cantante mediocre va desgranando sus flaquezas y pequeñas victorias en canciones que mezclan la desfachatez, la melancolía y la pillería con maestría. Con su historia, pocos acordes y con el arte de la palabra, destroza grandes historias de amor, carga contra el idealismo mostrando que no solo en la belleza, sino también en la flaqueza y la imperfección es donde está la magia de lo humanos. Y le dice a la audiencia que cruza las piernas que la vida, su vida como la vida de muchos, sigue como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

Justifica y se enorgullece de una vida de descontrol, que reivindica pero no justifica. Provocador, pero sin fuerza dice “He pecado, no me arrepiento” no sonríe y deja caer los ojos. La vanagloria de la banalidad y fallida rebeldía no es exclusiva de Sabina, pero en español es el que la reivindica de forma más auténtica.

La barba de Tomás

Como hombre la barba es de las pocos atrezzos de nuestra fisonomía que podemos decidir si tener o no, y eso mola. La barba permite al pánfilo tener el punto revolucionario que ansia, al banal la mística, al mancebo más edad y al feo… bueno da igual.

El bello facial es un elemento con muchas historias y múltiples significados: luto en algunas comunidades judías, boda por los amish, y play-off para los jugadores de hockey. Y es más, barba es probablemente lo único que tienen en común Conchita Wurtz, Charles Darwin, Rasputin y Fidel Castro.

En este momento histórico en que la barba renace y vuelve a estar de moda, permite la vuelta de tan noble negocio como la barbería. Es de menester contar esta bonita historia de enaltecimiento de la barba, de una barba inocente. 

Año 1535, verano londinense, ambiente gris. El verdugo ultima los últimos detalles y mientras tanto un enclenque barbudo sube al cadalso para recibir ejemplar sentencia. Se le acusa y condena por negarse a reconocer a Enrique VIII como jefe de la Iglesia Británica, vamos “traición a la patria” de toda la vida. Denigrado y demacrado el que fuera uno de los grandes filósofos y primer ministro del Reino Unido acomoda la cabeza, separa la barba del recorrido habitual y natural del hacha y dice con retintín “This haht doesn’t offended the king” (Esta barba no ha ofendido al rey) salvando su barba de tal brutal ejecución. 
 
Algunos dirán que Tomás Moro, el ejecutado, será recordado como santo. Otros como filósofo y otros poquitos por su obra maestra Utopía. No obstante, hay un grupo formado entre otros por barberos, hipsters y el policía de YMCA que recordará a Tomás -sí, nosotros le llamamos Tomás- como el primer representante de la barba.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Frustracions europees

 
 Europa continua anant al compàs, amb cert retard peninsular, però al compàs. I la política no és una excepció. I en aquest sentit pensava en els diferents terratrèmols polítics a Europa dels últims 3 anys. Resumint Podemos, UKIP, Front National, Movimento 5 Stella, l’apogeu independentista a Catalunya i Syrza.

No pretenc amb aquest article fer una comparativa entre polítiques d’extrema dreta i l’independentisme –Déu me’n lliuri-, sinó intentar donar alguna llum sobre el que ha passat per a què opcions polítiques que fins fa 5 anys es veien com extremistes ara siguin compartides per una gran part de la població mitjana. És clar que entre Syrza, els grillini italians, el Front National, UKIP i ERC hi ha moltes diferències tan estètiques, com de fons. Tanmateix, són forces que han passat de tenir un paper anecdòtic a ser determinants i amb un cert paral·lelisme metodològic.

És cert, que els partits tradicionals han adobat per si sols un terreny fèrtil perquè sortin alternatives polítiques tan deixant estructures històriques orfes d’ideologia, com oblidant l’òptica del bé comú.
Pensava per entendre aquesta realitat amb la visió del votant d’aquests partits i moviments. En tots els casos sorprèn que en molts el votant mitjà forma part de la classe mitjana, mitjana- baixa, però sobretot que en general el votant mitjà d’aquestes forces ja no és un antisistema. Pensava amb el forner grec, la caixera anglesa, el torner fresador francès, el mestre català i fins i tot el farmacèutic italià que ho passa malament i no sap per què. El ciutadà que ha pagat els seus impostos religiosament, que ha portat els seus fills al col·legi i a la universitat i que en general ha seguit les normes de l’establishment i sufreix i no sap per què. I d’aquí la frustració ¿Què he fet malament?- pensa. 

En resposta això, les noves formes polítiques que sorgeixen tenen diversos punts en comú. En primer lloc no han de  carregar amb la llosa de la culpabilitat del sofriment, ni del desgast del poder. Saba nova. En segon lloc, i conseqüència de la primera, la legitimitat del que sent que té dret a provar-ho i l’atreviment de noves propostes. Les propostes d’aquests grups tenen una estructura comú. En primer lloc són conscients que es dirigeixen a un votant que ho està passant malament, està frustrat, que vol una solució ràpida i que evidentment no vol sentir-se culpable. I això és exactament el que li donen. A França el Front Nacional li diu al francès mitjà de Perpinyà i Marsella que és injust que ho passi malament, “tú ho has fet tot bé, tranquil això no és culpa teva”, i culpabilitzen els immigrants que han tret treballs, han robat i  que han acaparat les ajudes, els i diuen “fem-los fora i tornaràs a tenir calerons a la butxaca i harmonia en el viure”. A Grècia, Itàlia i Espanya amb els diferents caràcters i retòrica de cada país els respectius partits li diuen al votant, ep, tranqui, si ens carreguem al polític i al banquer tu tornaràs a estar bé, que és el que et mereixes. I en certa forma a Catalunya els partits que s’han beneficiat de l’independentisme –ERC, la CUP i l’ANC- prometen una sortida ràpida de la crisis -institucional, nacional, econòmica i cultural - senyalant com a principal problema, que no l’únic, Espanya.

En el fons el discurs es construeix al voltant d’una canalització de la frustració en pro d’una solució fàcil i violenta –genèricament parlant- alliberant de culpa al ciutadà mitjà de la situació actual i prometent un futur millor molt a l’abast i ràpidament. És cert que molts, no tots, tenen un gran component de veritat, però aquest fet no treu que la canalització de la frustració, la creació de bàndols i culpables i/o les altes expectatives em provoquin un cert neguit sobre l’avenir. I amb aquest neguit que comparteixo sobre grisos paral·lelismes europeus sobre els quals en molts casos no m’atreveixo a plantejar solucions concretes - perquè no les tinc -, m’acomiado i invito a una petita reflexió.


--> Y sin embargo - Joaquín Sabina

sábado, 25 de octubre de 2014

Pinceladas de Ous camiños


La voz de Ignacio Serra suena de tan firme y convincente casi imperativa, es por esto que cuanto me planteo escribir algo sobre el camino sabía que no tenía opción. En fin, vamos allá.
Cuando a mitades de agosto me hacía la maleta para abandonar la Costa Brava en dirección a Galicia a una región que estaba en la otra esquina de España, dónde llueve 4 de cada 3 días y con un grupo variopinto en todos los sentidos miré al Ignasi de dos meses antes y le dije “Hijo mío, tú nunca aprendes”. Valió la pena.
Silencio y pequeñez es con lo que te enfrentas en el camino. Acostumbrados a una realidad y unas relaciones de instantaneidad, de maquillaje, de recubrimiento musical y amortiguación en forma de alcohol lo primero que te choca en el camino es encontrarte después de mucho tiempo contigo mismo y con personas en su plenitud. El primer día las conversaciones fluyen entre la frialdad, la risa y la anécdota chorra, o lo que es lo mismo futbol, búsqueda de amigos en común, anécdotas de fiestas ¿Y en cuanto al yo? Mí yo pivotaba entre unos monitos tocando unos tambores y el autobombo. No obstante, la inmensidad de un camino te muestra tu pequeñez, te enfrenta a ti mismo y te enfrenta a los demás. La gente te pregunta ¿qué le pides al Camino? y tu en vez de responder te preguntas más sobre ti. Y poco a poco, entre los OusCamiños la charla se convirtió en conversación, y se dejó de hablar para empezar a decir cosas, y pueda incluso que hubiera menos risas pero hubo muchas más sonrisas. En el camino empecé a intuir plenitud de dimensiones como amistad o misericordia. Y sin quererlo ni buscarlo la pequeñez y el silencio fueron entrando etapa tras etapa, y con ello cada uno crecía a nivel particular y el grupo creciendo llegando a Santiago sin enterarnos y con el presentimiento que no terminábamos el camino, sino que justo empezábamos.
Hay muchos y variados recuerdos que podría citar, pero el límite propio de la idiosincrasia de este blog me lo impide. Pero simplemente comentaros que este maravilloso grupo liderado por un asturiano y venido de todas las esquinas de la península hizo un camino gozando cada paso (bueno, algunos más que menos…), con inquietantes encuentros con los misteriosos Lechoso y Guapo, con sobremesas con regusto a pacharán, cuyo despertador era Paz, pero cuya banda sonora fue Molotov,  cuyos descansos sabían a pulpo y desayunos a galletas Froiz –minuto de silencio. Grazas. 

-> Molotov - Gimme Power